sábado, 10 de septiembre de 2011
Primer vuelo.
Vació su bolsillo sobre la mesa, y el vomito de papeles de colores, pastillas y llaves no le recordó su infancia, ni la ausente alegría, ni los colores del puerto. Aún asi, se sintio un poco mas liviano.
lunes, 16 de mayo de 2011
piano man (sobre lo extraordinario o trascendental)
Cuando uno levanta la cabeza, y escucha una melodía poco lejana, apoya el pabellón contra el muro y los ladrillos le transiten claramente el sonido, sin importar sí es Mozart o un conjunto norteamericano de dudable originalidad, busca la canción que una amiga le recordó en su siempre vasta biblioteca virtual, y se siente momentaneamente en problemas.
Mirando al Sr Joel, o escuchando el piano vecino, estando solo, sin mas compañia que humo y catodismo, casi inevitablemente se tiende a pensar en lo extraordinario, y quizas se roza la envidia a lo trascendental. Entendamos que no es autocompasión, y que quizas el solo hecho de mencionar la idea de yo no hago nada extraordinario, menos trascendental, va a generar reacciones diversas del interlocutor, pero siempre dentro del orden o de la negación del planteamiento (y tal cosa, y tal otra que sí haces) o del acompañamiento con ceño fruncido (mirame a mí, yo hago menos). Pero realmente no es el punto.
Si salgo de mi autoproclamada aunque quizas falsa tristeza por la falta de transcendecia, puedo entender que lo extraordinario no tiene que ver con
a pretty good crowd for a Saturday
And the manager gives me a smile
'Cause he knows that it's me they've been comin' to see
To forget about their life for a while
ni con
an old man sitting next to me
Makin' love to his tonic and gin
Cada vez mas confundido, con esto de ser extraordinario y trascendente, empiezo a pensar que quizas lo extraordinario no sea el arte, ni la ciencia positiva, mucho menos poder levantar los brazos frente a una multitud de manera que un cuerpo demasiado débil o demasiado común parezca un gigante... quizas sea hacer con pasión, sin pensar en el objetivo... pero dejenme escuchar de nuevo, bajar un poco los ojos, y pensar que uno de estos dias...
Mirando al Sr Joel, o escuchando el piano vecino, estando solo, sin mas compañia que humo y catodismo, casi inevitablemente se tiende a pensar en lo extraordinario, y quizas se roza la envidia a lo trascendental. Entendamos que no es autocompasión, y que quizas el solo hecho de mencionar la idea de yo no hago nada extraordinario, menos trascendental, va a generar reacciones diversas del interlocutor, pero siempre dentro del orden o de la negación del planteamiento (y tal cosa, y tal otra que sí haces) o del acompañamiento con ceño fruncido (mirame a mí, yo hago menos). Pero realmente no es el punto.
Si salgo de mi autoproclamada aunque quizas falsa tristeza por la falta de transcendecia, puedo entender que lo extraordinario no tiene que ver con
a pretty good crowd for a Saturday
And the manager gives me a smile
'Cause he knows that it's me they've been comin' to see
To forget about their life for a while
ni con
an old man sitting next to me
Makin' love to his tonic and gin
Cada vez mas confundido, con esto de ser extraordinario y trascendente, empiezo a pensar que quizas lo extraordinario no sea el arte, ni la ciencia positiva, mucho menos poder levantar los brazos frente a una multitud de manera que un cuerpo demasiado débil o demasiado común parezca un gigante... quizas sea hacer con pasión, sin pensar en el objetivo... pero dejenme escuchar de nuevo, bajar un poco los ojos, y pensar que uno de estos dias...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)